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“Esta villa
es pueblo muy antiguo, de tal manera que
no se sabe quién fuése el fundador. Está
asentada en una costera no áspera hacia
la parte del puniente, y el pueblo está
fundado sobre mucha peña de yeso, pedernal
y tierra salobre, por lo cual en tiempo
de invierno es muy frixido pueblo, par ocasión
del mucho yeso e salobrales que tiene, y
en tiempo de verano es muy caluroso por
las dichas razones; y está en comarca de
tierra llana, porque no hay sierra en su
comarca, y falta de montes, y es pueblo
muy sano de enfermedades.” (año
1575. Relaciones de Felipe II)
Cierto
que es pueblo muy antiguo: a quinientos
pasos de él se encuentra “La Motilla”,
montículo correspondiente a un poblado de
la Segunda Edad del Bronce, cuya antigüedad
data del segundo milenio antes de Cristo
(1700-1300 a.C.).
Un primer
documento del año 1275 confirma la pertenencia
a esta villa de la dehesa del Campo del
Aljibe. Después, Don Juan Manuel,
en su libro “Sobre la caza”, habla
de El Pedernoso como buen sitio para la
captura de ánades, garzas y grullas que
acuden a sus lagunas en tiempo de la emigración.
Corría el
año de 1479 cuando Pedroñeras, Pedernoso
y Las Mesas se levantaron en nombre de los
Reyes Católicos para reclamar que
su dependencia fuera de la Corona. El Marqués
de Villena, a cuyos dominios pertenecía
El Pedernoso, intentó dominar a sus pueblos
levantiscos, pero los Reyes enviaron a un
capitán llamado Jorge Manrique que
pudo hacer cumplir la voluntad de estos
pueblos y los recibió en nombre de la Corona,
haciéndolos villa.
“Esta villa
es pueblo pasajero, porque desde los puertos
de Cartagena, Alicante y Valencia vienen
a pasar por esta villa para ir a Toledo
y Madrid; y también pasan por esta villa
las gentes de
Cuenca
e Güete para ir a Granada y al Andalucía
y a otraspartes”.
A tanto movimiento
le corresponden esas magníficas posadas,
“De Arriba” y “De Abajo”, ese barrio llamado
de “Los Mesones” y esa frenética actividad
que Azorín y Manuel Real Alarcón
describen tan maravillosamente.
Está claro
que Pedernoso es paso obligado de viajeros,
que Cervantes lo conoce perfectamente
y por nuestro pueblo pasan, más de una vez,
el Ingenioso Hidalgo y su Escudero.
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