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No
podemos decir que exista una receta culinaria
específicamente originaria de El
Pedernoso, si bien, como es natural, tiene
como típicos algunos platos que lo
son de la región o la comarca y que,
al igual que sucede en otros lugares, han
ido adquiriendo con el tiempo su propia
personalidad, su "punto pederñoseño".
Y es que, a menudo, una
misma receta no se cocina de manera idéntica
en dos localidades diferentes aunque compartan
los preparados la esencia e incluso la presencia.
Casi siempre existen ligeras variantes ya
en la composición de ingredientes
y condimentos, ya en el proceso de preparación
que aportan ese toque diferenciador que
identifica la procedencia del cocinero.
Así, las gachas manchegas
o las migas; el pisto manchego, un ajo de
pimiento o un pipirrana; el tiznao, la caldereta
de cordero, un suave de judías...
En la repostería, rolletes de sarten,
arroz de boda, mostillo, arrope, borrachos,
orejas de fraile, flores, nochebuenos...
Y no podemos olvidar las morcillas y chorizos,
costillas, lomos o el sabroso jamón
que se obtienen del sacrificio del cerdo
en cada matanza.
Recetas para preparar suculentos
manjares y adobar los alimentos que se han
de conservar, transmitidas
de una generación a otra como un
valor más en la herencia cultural
de nuestro pueblo.
Ésta es, también,
tierra de vino. Los viñedos pueblan
nuestro término, alternándose
con el ajo, el cereal y otros cultivos.
Viñedos de uva blanca, en su mayoría,
que también mayoritariamente es conducida
a la Cooperativa Santa Ana, tras su recolección
en la vendimia, para elaborar el vino que
después regará nuestras comidas
y se servirá en los bares de la localidad.
Un vino que llegó a embotellarse
hace unos cuantos años, para su comercialización,
bajo la marca «Frascuelo».
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