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1.513. Luis de Salazar y Catalina Ortiz,
su manceba. Incesto. Penitenciados.
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1.581. Julián Gómez. Fornicario. Penitente.
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1.588. Botonet, francés, calderero. Fornicario.
Ausente.
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1.599. Pedro de Santofina. Viandante preso
en El Pedernoso.
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1.608. Simón Salvador. Por no querer casarse
con quien había tratado carnalmente. Inconcluso.
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1.626. Miguel López Chillón. Palabras. Suspenso.
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1.628. Miguel García. Blasfemia. Penitenciado.
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1.630. Antonio Brulaque, francés. Luteranismo.
Suspenso.
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1.632. Oposición al Santo Oficio. Reprendido.
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1.644. Francisco de los Carneros. La Membrilla-El
Pedernoso. Invocación al demonio. Suspenso.
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1.716. Phelipe Rochefort. Administrador
de la fábrica del salitre (de la pólvora).
Proposiciones heréticas. Penitenciado.
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1.717. Pedro Ruiz Algaba, alguacil mayor.
Francisco Izquierdo Sánchez, alcalde. Juan
Moreno López, oficial de la fábrica del
salitre. José Vela Plaza, escribano. Todos
ellos por oposición al Santo Oficio. Penitenciados.
(1)
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1.800. D. Joaquín Lodares, abogado. Tenencia
y propagación de libros prohibidos. (2)
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Juan Rabe. (3)
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(1)
Phelipe
Rochefort, francés, administrador de la
fábrica del salitre, es una persona culta,
que conoce de memoria las Sagradas Escrituras,
pero que por sus manifestaciones y comportamientos
es denunciado a la Inquisición. Hacia las
11 de la noche del día 11 de Septiembre
de 1.717, los Ministros del Santo Oficio
se presentan en su casa para apresarle.
El tumulto que se forma es enorme, se concentran
unas trescientas personas, entre ellos,
alcalde, escribano y alguacil. A los miembros
del Santo Oficio se les menosprecia, golpea
y hasta se les dispara un tiro. La llegada
de varios sacerdotes y personas de distinción
(Iñigo de la Peña y Juan de la Cueva Melero)
serenó los ánimos y permite que se lleven
preso a Phelipe Rochefort. Tras el encarcelamiento
de Rochefort se abre otro proceso por impedimento
al libre ejercicio del Santo Oficio y son
encarcelados alcalde, escribano, alguacil
y dos oficiales de la fábrica del salitre.
Las sentencias son especialmente duras con
el escribano y uno de los oficiales. Aunque
la nota más triste la pone el alcalde, que
se suicida al conocerse la sentencia.
(2)
Se trata de la denuncia que D. Ignacio Ramón
Ramírez, capellán de este pueblo, hace de
D. Joaquín Lodares, vecino de esta villa,
abogado de los reales consejos y condiscípulo
suyo.
La
razón de la denuncia, es que tiene en su
poder obras prohibidas, como son el Vilangieri,
el Puberfort, el Príncipe de Maquiavelo,
las Cartas de Abelardo y Eloísa y otras,
y lo que es más, se dice que por medio de
manuscritos siembra la doctrina.
(3)
Un
proceso curioso es el que se entabla contra
Juan Rabe, vecino de Mota del Cuervo, pastor
en ocasiones y trabajador sin oficio la
mayor parte del año, y persona tachada de
ilusa (es decir, que confunde apariencias
y realidades).
"Estando en el campo oyó un espantoso trueno,
y luego se le apareció la Virgen montada
en un borriquillo. Era del tamaño de una
niña, vestida enteramente de blanco. Cuando
le dijo quien era, le informó que había
muy mala gente en la zona y para remediarles
debía decírselo al cura y que todo el pueblo
fuese en procesión hasta el Santo Cabezo,
en El Pedernoso".
El
fervor que se despertó en el pueblo, una
vez sabida la noticia de que la misma Virgen
se ocupaba de sus problemas, fue apoteósico.
El propio cura cargó con una cruz a cuestas
que fue instalada en el lugar de la aparición,
a cuatro tiros de ballesta del Santo Cabezo
de El Pedernoso.
El
pobre Juan fue castigado con cien azotes.
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