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EL
PEDERNOSO
Fiestas:
Semana Santa
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Fuente:
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"Religiosidad
popular en El Pedernoso. Pasado y presente"
Trabajo de campo para la asignatura de Antropología
2º curso de Filosofía, 1992/1993 |
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Autor:
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José
Luis Algaba Portillo |
La
Cuaresma encuentra su culminación en la Semana
Santa, quizá la época del año en la que más
muestras se dan de profunda religiosidad por
parte de todos. Comienza con el Domingo de Ramos,
uno de los días que más gente asiste a la iglesia
y a la típica procesión con ramos de olivo.
Antes era costumbre que las autoridades portasen
una palma en dicha procesión, en lugar del ramo
de olivo que habitualmente lleva todo el mundo.
Durante el Oficio de Tinieblas, ya desaparecido
desde hace unos treinta años como mínimo, era
típico que los chiquillos del pueblo, al apagarse
la última vela de la iglesia y quedarse todo
en la total oscuridad, diesen fuertes golpes
que sonaban en medio de las "tinieblas", al
tiempo que hacían girar sus carracas de forma
también estrepitosa.
El
día anterior al Jueves Santo se procede a la
colocación del "Monumento al Santísimo" en el
altar mayor. Las imágenes que saldrán en las
procesiones de los días siguientes son bellamente
adornadas con flores y túnicas reservadas para
la ocasión, se encienden innumerables velas
en candelabros dotados y se reviste todo de
inmaculadas sábanas blancas y suntuosas alfombras
y telas con adornos en dorado. En la atmósfera
flota un agradable olor a incienso quemado.
El silencio es total. El Santísimo está expuesto
y es continuamente velado por dos hombres o
dos mujeres, pertenecientes a alguna de las
cofradías. El Jueves Santo la asistencia a los
Oficios de la tarde abarrota la iglesia. Muchos
de los que residen fuera del pueblo vuelven
por esas fechas, y lo mismo ocurre en los Oficios
del Viernes Santo. No obstante, es aún
mucho mas popular la asistencia a las procesiones
que a esas otras celebraciones litúrgicas.
Como dije al comienzo, se trata de la mayor
muestra de fe de todo el calendario, junto con
las misiones y las fiestas patronales, Puedo
observar que ciertas personas que ni siquiera
asisten a las celebraciones que tienen lugar
dentro de la iglesia, en cambio no dejan de
participar en todas las procesiones. La procesión
de Jueves Santo -pasión de Cristo- se realiza
con las imágenes del Nazareno, patrón del pueblo,
la Virgen Dolorosa y San Juan, mientras que
en la procesión de madrugada del Viernes Santo
se substituye la imagen del Nazareno por la
del Crucificado. Es conocida esta procesión
como "del silencio y juventud". Ciertamente
son numerosos los jóvenes que acuden a las cinco
y media de la madrugada a la puerta de la iglesia,
sacando en hombros las andas en las que descansan
las imágenes. Es ésta una de las procesiones
más arraigadas en el pueblo, donde tampoco dejan
de asistir un buen número de mujeres. En los
cánticos que se entonan en esa procesión y en
el Via Crucis popular de las once es donde se
aprecia la fe del pueblo, fe viva y palpitante:
| CORO |
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Dulcísimo
Redentor
tierna Madre dolorida
haced que toda la vida
ardamos en vuestro amor.
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| 1ª
COPLA |
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Escucha
con atención
lo que padeció Jesús
desde el huerto hasta la Cruz
en su Sagrada Pasión
lágrimas de compasión
nos dé a todos el Señor.
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| 2ª
COPLA |
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En
dura cautividad
gemía el linaje humano
más Vos, oh Dios soberano
le disteis la libertad
reparando la caída
de Adán prevaricador.
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| 3ª
COPLA |
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Por
el hombre habéis sufrido
ser cruelmente azotado
ser de espinas coronado
cuan perverso y homicida
ser pospuesto con furor.
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Desde
hace algunos años se viene realizando una Via
Crucis dentro de la iglesia al concluir esta
procesión, Via Crucis que es rezado voluntariamente
por jóvenes presentes en ese momento en el templo.
La
siguiente procesión es el Via Crucis popular
que tiene lugar desde la iglesia hasta la ermita,
recorriendo el ya mencionado camino de las cruces,
cuya última cruz está colocada en el interior
de la ermita, donde se reza la última estación
ante la imagen de la venerada patrona, la Abuela
Santa Ana. El descenso se produce por la carretera,
siendo las mismas imágenes las que se llevan
en andas que en la procesión de madrugada, pero
dada la hora a la que se realiza esta última
procesión, la asistencia es mucho más concurrida.
Reproduzco también alguna de las estaciones
del Via Crucis:
| 1ª
ESTACION |
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El
pretorio en casa de Pilatos
será la primera estación que andarás
y verás que azotaron mi cuerpo
seis fuertes verdugos hasta ser cansar.
SIGUEME Y VERAS
que Pilatos sentencia de muerte
me dio procurando César de agradar.
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| 2ª
ESTACION |
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La
segunda estación es adonde
apenas oyeron la sentencia dar
los sayones la Cruz me pusieron
en hombros y aprisa me hacían andar.
SIGUEME Y VERAS
que una soga me echaron al cuello
de la cual tiraba un hombre incapaz.
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| 3ª
ESTACION |
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La
tercera estación verás, alma
que como a empellones me hacen andar
del madero que acuestas llevaba
el peso muy grande me hizo arrodillar.
SIGUEME Y VERAS
que a puñadas, a golpes y a palos
aquellos tiranos me hacían andar.
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El
Sábado Santo es día más reservado. En él no
se celebra ninguna procesión, aunque se asista
a los Oficios vespertinos; sin embargo es costumbre
realizar otro nuevo Via Crucis a la ermita con
la intención de "correr la piedra", recordando
el pasaje del Evangelio en el que las mujeres
encuentran corrida la piedra del sepulcro de
Cristo. No obstante, la asistencia de publico
a este Via Crucis, que se lleva a cabo a las
doce de la noche es muy limitado y en muchas
ocasiones pasa un tanto desapercibido por parte
del resto de personas.
En
todas las procesiones mencionadas interviene
la banda de música y/o la banda de tambores
y cornetas, ambas de la localidad, pero lo que
es más importante a destacar es el creciente
aumento de capuchinos que acompañan a las imágenes.
Hasta el momento hay de dos tipos, los "nazarenos",
vestidos enteramente de morado y aquellos otros
que en su mayoría son Hijas de María,
vestidas de negro con una capa blanca. Es curioso
que las andas no sean llevadas por miembros
de ninguna hermandad o cofradía, sino por cualquier
muchacho joven u hombre adulto que desee llevarlas
a hombros, incluso a veces, cuando la imagen
no es muy pesada, la llevan las mujeres. Hasta
hace unos quince años se había venido prohibiendo
por parte del alcalde que los bares estuviesen
abiertos durante el tiempo que durasen las procesiones;
aunque hoy no se haga tal restricción, de todas
formas suelen tener poca clientela en esos momentos,
aunque quizá entonces se hacía más bien por
respeto que por otra cosa.
Domingo
de Resurrección: La última de las procesiones
de Semana Santa es la que se conoce con el nombre
del "Resucitao" o "del encuentro". Tras la misa
del alba, los hombres salen antes de la iglesia
que las mujeres, portando la imagen del Cristo
Resucitado. Junto con el sacerdote bajo palio
que lleva en sus manos la Custodia con el Santísimo.
Los cofrades del Santísimo acompañan con faroles
la procesión y son seis de sus miembros también
quienes conducen el palio. En el pasado éstos
llevaban consigo el escapulario de la cofradía,
pero hace ya años que dejó de usarse. Poco después
salen las mujeres de la iglesia, ellas con la
imagen de la Virgen del Rosario cubierta totalmente
con un manto negro y entonando algunos cánticos.
Antiguamente el encuentro se realizaba en la
calle mayor, pero después se acordó celebrarlo
en la plaza, por la mayor anchura de ésta. Reunidas
ambas partes, con las imágenes frente a frente
sobre dos mesas revestidas. En ese momento de
supremo silencio el sacerdote da la bendición
con la Custodia y todos se arrodillan en el
suelo. A continuación se produce el momento
esperado, cuando una Hija de María procede a
quitar el manto a la Virgen, y justo en el instante
en que se descubre y se encuentran Madre e Hijo,
la banda de música pasa a interpretar magistralmente
el himno nacional, al tiempo que algunos vecinos
disparan salvas y se enciende una pequeña traca
instalada en la misma plaza, incluso en algunos
años se han soltado al viento varias palomas
blancas. Son momentos de gran emoción y alegría.
En ese momento se emprende la marcha conjunta
en procesión hasta la iglesia. Aquí concluyen
los actos conmemorativos de la Semana Santa.
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