EL
PEDERNOSO
Fiestas:
La Navidad
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Fuente:
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"Religiosidad
popular en El Pedernoso. Pasado y presente"
Trabajo de campo para la asignatura de Antropología
2º curso de Filosofía, 1992/1993 |
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Autor:
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José
Luis Algaba Portillo |
Es
costumbre muy antigua el que tanto los monaguillos
como todos los demás niños recorriesen las casas
del lugar el día anterior al de Navidad pidiendo
una propina. Se conoce esta tradición como "pedir
el aguinaldo" (o también, popularmente, "aguilando").
Así
mismo, es "de to la vida de Dios", como dicen
los mayores, el colocar el Belén en la iglesia,
acompañado de los villancicos interpretados
por la banda de música del pueblo, que pertenecía
al ayuntamiento. La banda subía al coro de la
iglesia y allí ponía las notas a la letra, también
interpretada por algunos de los propios músicos.
Uno de los más populares era el titulado "Vamos
a verle", que aquí reproduzco:
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"VAMOS
A VERLE"
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Vamos
a verle en cuna
vamos a verle en pajas
amantes los pastores
festivas las zagalas.
Cantando con donaire
la más bella canción
que viva, triunfe y reine
que viva el Buen Pastor.
Viva el Buen Pastor
viva, viva el Buen Pastor.
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Por
ti, niño cariñoso
por ti, cieloso todo
es por ti, niño cariñoso
de ti Cielo todo es
¡oh pastor del alma mía!
¡oh alegría, oh alegría!
¡oh alegría de Belén!
¡oh pastor del alma mía!
¡oh alegría, oh alegría!
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Me
cuentan que el sacristán, figura ya desaparecida,
disponía un curioso entramado de finos hilos
por los que descendían las tres figuras representativas
de los Reyes Magos, desde el coro hasta el altar
mayor, atravesando toda la nave de la iglesia.
Esto se hacia el día 6 de Enero, fiesta de la
Epifanía. Tampoco puedo dejar de señalar las
misas del Gallo, del día de Navidad y del día
de Año Nuevo, pero lo que sí es típico verdaderamente
del pueblo es su famosa "pastura", el 5 de Enero
a las tres de la tarde. Esta consiste en lo
siguiente: Casi sin acabar de comer, repican
las campanas de la torre y acuden todos los
niños pequeños, acompañados generalmente de
sus madres y hermanas mayores, cada uno con
su cestilla de mimbre llena de trigo o cebada
con la intención de dar de comer a los caballos
en los que vienen montados el Cartero Real y
su paje. El primero pronuncia un discurso que
anuncia la llegada de los Reyes Magos para esa
misma noche, cargados de juguetes y regalos.
Finalizado el pregón, los niños proceden ávidos
a "desenterrar" las golosinas que la magia del
mencionado personaje ha dejado ocultas en el
interior de sus pasturas, para así agradecer
de algún modo el buen trato dispensado a sus
caballerías. No obstante hay algunos que reciben
amargas sorpresas al ver truncados sus deseos
de golosinas, al comprobar que allí sólo hay
depositado carbón, ajos o cosa semejante, dado
el mal comportamiento del niño en los últimos
meses, aunque lógicamente esto no suele ser
frecuente. Hoy la pastura sigue dándose como
antes, pero en los últimos años ha ocurrido
que más de una vez se ha presentado el anhelado
Cartero Real en un moderno automóvil, dando
bocinazos por las calles.
El
Belén sigue como siempre, pero los villancicos
que interpretaba la banda de música han sido
sustituidos por los actuales discos que suenan
en el equipo de megafonía, también sustituto
del antiguo púlpito. Los villancicos dejaron
de cantarse allá por el año sesenta, cuando
desapareció la antigua banda de música, pero
una vez creada una nueva en 1982, los villancicos
sólo fueron interpretados en una o dos ocasiones.
La
costumbre del aguinaldo sigue existiendo, aunque
ha cambiado un poco. Ahora ya no recorren las
casas los monaguillos, como antaño, sino que
la cuestión se limita a los adultos -generalmente
los más viejos- que suelen dar alguna que otra
propina a los niños que les son más conocidos,
bien por ser vecinos, familiares o por tener
amistad con sus padres.
Mencionemos también las "zambomberas", consistentes,
como su mismo nombre indica, en "recitales"
de zambomba que grupos de muchachos tocaban
por las calles del pueblo desde el día siguiente
a los Santos hasta después, incluso, de Navidad.
Los muchachos se reunían esporádicamente algunas
noches y concluían su "actuación" en la placeta
de la iglesia, donde solían romperlas. Muchas
de estas costumbres se entiende que desaparezcan
si consideramos que constituían una de las pocas
diversiones de los jóvenes del momento, aparte
de una buena oportunidad para rondar a las muchachas
e intentar encontrar, o al menos, ver, a alguna
de su agrado con miras a fines matrimoniales.
Pero hoy las diversiones de los jóvenes del
pueblo son del mismo tipo que pudieran ser las
de un adolescente de ciudad, y todas estas costumbres
van desapareciendo de la escena.
Un
último hecho pseudoreligioso, o quizá convenga
mejor decir fusión de lo sagrado y lo profano,
de la Navidad es la Cabalgata de Reyes (5 de
Enero por la tarde), existente desde hace relativamente
pocos años y que es una buena muestra del progresivo
añadido secular a lo que en un principio era
de naturaleza meramente religiosa, o quizá fuese
más conveniente formular la idea en otros términos,
a saber, que a lo referente al pasado, estrictamente
religioso, se le han añadido elementos profanos,
dándose una fusión entre ambos.